Equilibrio

Equilibrio
A ser feliz, se aprende
Mostrando entradas con la etiqueta aprovechamiento. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta aprovechamiento. Mostrar todas las entradas

lunes, 21 de julio de 2014

Fecha de caducidad


Todo pasa. Todo se acaba para que empiece otra cosa. A veces, el final de algo y el principio de otra cosa se convierte en algo sutil, nada abrupto. Difícil de captar.

Lo malo acaba terminado. Esto nos debe servir para coger distancia y no prolongar más el sufrimiento e incomodidad de la debida. Muchas veces se sufre más por lo que creo que me queda de malo que no por lo que ya está sucediendo en ese momento.  Es importante fomentar paciencia por un lado, y por otro, explotar todas las posibilidades que nos ofrece esa situación indeseable para que sea lo más leve posible, e incluso aprovechable.

Lo bueno también se acaba. Saberlo nos será útil para sacarle jugo y provecho a ese momento de bienestar. Atarse demasiado a algo bueno puede pasarnos factura cuando lo perdamos o estemos temiendo perderlo después, por el apego excesivo que hemos desarrollado hacia ese estado óptimo. Disfruta de ese momento como algo concreto y único que sólo se dará en ese momento. Lo más probable es que aparezcan muchos más en tu vida que deberán ser atendidos de la misma manera.

Creo que tener presente lo efímero de lo que nos rodea nos aligera. Nos centra más en el momento en el que estás viviendo y no tanto en lo que sucedió o en lo que ocurrirá.

 

Javier Gutiérrez

Psicólogo

jueves, 17 de octubre de 2013

Puedo hacer más cosas y sin embargo…


Hace un siglo, y mucho menos tiempo, desplazarse de una localidad a otra implicaba usar carruajes, y un tiempo bastante largo. En algunos casos, un día entero. Ahora puedes trabajar en la otra punta de tu provincia e ir y venir todos los días de tu casa al trabajo y viceversa.

Hace mucho tiempo pero no algo que no hayan visto nuestros padres, la ropa se lavaba a mano, lo cual llevaba horas y un gran esfuerzo. Desde hace ya tiempo una lavadora lo hace por ti, y en mucho menos tiempo.

Antes, sobre todo en zonas rurales (que eran mayoría) la gente se hacía su pan. Ahora bajas a la panadería y lo compras en un momento.

Hasta hace poco ir a determinados espectáculos implicaba ir a un sitio concreto a coger una entrada con colas, si tocaba, y con una planificación de tu tiempo. Ahora por internet lo gestionas en menos de un minuto desde tu casa.

Antes se transcribía a mano o con máquina de escribir. Ahora una impresora en tienda o en casa, te imprime una cantidad ingente de material escrito en unos minutos. E incluso, ya los documentos se ven en pantalla, pudiendo enviarlos al otro lado del planeta en un clic.

Y así podría seguir largo rato... Hemos dados pasos gigantescos tecnológicamente. Nuestros abuelos, si en su juventud se hubieran asomado al momento presente, ni se lo hubieran creído. Increíbles avances (y los que quedan) para hacernos la vida más fácil. Y sin embargo, la sensación generalizada es que a la mayoría de la gente no le da el tiempo de sí. No llega. Necesitaría mucho más tiempo para hacer lo que quiere o tiene que hacer y sufre el consecuente agobio que conlleva.

Ante esto, me pregunto, ¿qué es lo que funciona mal? Dejo la pregunta en el aire para que cada uno la conteste en un sentido general, pero sobre todo en su vida particular.

 

Javier Gutiérrez Sanz

Psicólogo