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viernes, 13 de enero de 2012

Guía Básica Para Fomentar El Bienestar Personal (III)



En la anterior entrada hacía referencia a la importancia de cuidar el aspecto fisiológico. Ahora voy a hace hincapié en lo social.


Como comentaba anteriormente esto es un acercamiento a aspectos que contribuyen a que nos sintamos mejor. No se pretende recordar todas y cada una de los elementos sociales. Es una pequeña guía que resalta la importancia social de nuestra vida.

La sociedad es algo en lo que estamos inmersos, y de lo que formamos parte. No podemos separarnos de ella. Incluso siendo contrarios a ella nos sirve de referencia. Un caso aparte, sería el ermitaño, pero incluso éste, ha tenido de referencia a la sociedad. Esta se muestra cambiante, esponjosa, mayor o menor dependiendo de la época y el sitio. Las sociedades más avanzadas dan una gran muestra de ello. También, tienen una historia pasada que marca su devenir.

Es importante resaltar el papel que juega en nosotros. No seríamos lo que somos si no tuviéramos ese marco. Cómo pensamos, que hacemos y sentimos está determinado en gran medida por lo que hemos visto y aprendido alrededor nuestro. No salimos de la nada. Pero esto no es una vía de un único sentido. Nosotros también influimos, en mayor o menor medida, en lo que nos rodea. Somos sociales y tenemos un alto componente gregario. Nuestra evolución se ha basado en parte en ello.

¿Qué ventajas tiene todo esto para nosotros? Antes de responder es bueno saber que el aspecto social puede ser fuente de bienestar como de sufrimiento. Ahora, dirigiéndonos a lo bueno que nos puede (y podemos) ofrecer.

·         Nos da identidad: somos alguien en función de algo, y este algo, es la sociedad. Tiene una influencia, y esta puede ser positiva. Los grandes valores de la humanidad se han dado a través de la interacción de unos con los otros, entre ellos, la figura de la persona como ente individual. Nos ha hecho ser más sensible hacia el otro. Además nos hace tener un sentimiento de pertenencia a algo más grande que nosotros mismos.

·         Nos permite compartir: desde conocimientos, experiencias, deseos, proyectos, sentimientos, etc., Todos estos se pueden desarrollar posteriormente a través de esa interacción. También nos hace sentir acompañados y no solos. Nos reconforta.

·         Suma: muy parecido al anterior punto. Hay muchísimos objetivos que no se pueden realizar si no es con la unión de dos ó más personas. Y en nuestra sociedad cada vez todo está más relacionado y  se depende de otras personas para hacer o conseguir cosas. Como ejemplo, es esta entrada; sin una estructura como internet y, dentro de ella, la comunidad bloguera, esto no se podría compartir de esta manera.

·         Referencia: nos sirve de espejo. Para lo que queremos hacer y para lo que no. Nos moldea. Nos sirve de contrapeso.

·         Aprendizaje: sin los demás y sus obras estaríamos subdesarrollados. Desde el aprendizaje de algo tan asumido pero esencial como el lenguaje a habilidades, valores y conocimientos más elaborados que nos hacen ser lo que somos.

·         Sostén: puede serlo o no, pero es cierto que cubre, dependiendo de las personas, múltiples carencias puntuales de cada época que vivimos. Desde la económica, la sanitaria, hasta las emocionales. Es una fuente de apoyo inconmensurable. Cuando hago referencia a la sociedad, se puede pensar en lo macro (que también) pero me refiero más a lo micro: la familia, los amigos, el barrio o comunidad local donde vive uno. Este aspecto es vital. Sin una buena red social cercana nuestra vida se empobrece demasiado.

·         Descanso mental: el tener una buenas relaciones sociales nos hace descansar de nosotros mismos, lo que no es poco. Nos proporciona muy buenos momentos, algunos de ellos memorables, que sólo tienen sentido en compañía de la gente. Es igualmente importante el sentido del humor que se establece con la relación con los demás. También estar con los demás, nos ayuda a relativizar nuestras preocupaciones. El sentirnos cercanos a los demás y ayudarlos nos hace sentir bien y útiles, lo cual es un muy buen predictor de salud.



Reseñar que lo social está íntimamente vinculado con lo fisiológico, y que ambos se potencian.

 Todos estos aspectos y algunos más que no se han citado, cultivándolos puede ser una fuente (muchas veces imprescindibles) de placer y disfrute, pero sobre todo, de salud.


Javier Gutiérrez Sanz
Psicólogo


lunes, 19 de diciembre de 2011

Guía Básica Para Fomentar El Bienestar Personal (II)




En la anterior entrada comentaba que había 3 áreas a cuidar especialmente. A saber, lo fisiológico, lo social y lo personal. Voy a centrarme ahora en lo fisiológico.

El cuerpo es un espejo de cómo estamos, por lo que hay cuidarlo. A veces, el cuerpo refleja nuestro malestar anímico, y otras veces, es al revés, un desajuste orgánico hace que nos sintamos mal con nosotros mismos y los demás.

Se puede hablar de muchas formas de cuidar el cuerpo, pero me voy a centrar en tres muy simples pero básicas. Si éstas flojean (depende de la medida) nos podemos empezar a tambalear. No son lo único en lo referente al autocuidado corporal pero es necesaria su presencia para un buen funcionamiento. Esta tríada es comer-dormir-ejercicio físico. Las tres funcionan mejor si se adecuan a una rutina, y si se hacen con sentido común. Tan malo es descuidarlas como volverse un obseso de ellas. El tenerlas en cuenta no sólo nos conseguirá un buen estado de salud actual si no que fomentará el futuro haciendo que lleguemos a mayores en buenas condiciones.

Empiezo con el Dormir.  Es importante dormir cerca de 8 horas, aunque hay gente que necesita algo más o menos, pero la mayoría rinde mejor con ese promedio. ¿Qué se necesita para dormir bien? Primero, rutina de acostarse y levantarse, por lo menos en los días de diario. Esto favorece que el cuerpo por sí solo pida ir a dormir. Segundo, acabar el día de manera relajada. Para eso evitar a última hora de la noche, actividades excitantes, especialmente videojuegos, ordenador, etc., Otra cosa que no es buena, es organizar el día siguiente antes de acostarnos, o darle vueltas a problemas que en ese momento no tienen solución. Este tipo de actos nos activan mentalmente y hacen que sea difícil conciliar el sueño. Hay otros factores que ayudan la rutina del sueño: ambientales, como tener una buena temperatura, sin exceso de calor o frío, que no haya ruidos molestos, que la habitación de dormir no se use para determinadas ocupaciones (se rompe la asociación cama-dormir); o no tener malos hábitos como ingerir alcohol o determinadas sustancias antes de acostarse, hacer ejercicio físico intenso o cenar (copiosamente) muy cerca de la hora de dormir. Estas costumbres descontrolan nuestro reloj biológico y hace que nuestro sueño sea de mala calidad o errático.

Comer es vital para un bienestar adecuado. Se recomienda 5 comidas al día (desayuno-almuerzo-comida-merienda-cena). Básicamente hay que llevar una dieta equilibrada, rica en verduras, hortalizas, legumbres, fruta, hidratos de carbono, con aparición de carne y pescado. Es importante no abusar de productos industriales y de comidas precocinadas y que la ingestión de alimentos no sea excesiva. Pero aparte de la mera tarea de comer, es destacable el hecho de cómo se come: es un momento que hay cuidar en la medida de nuestras posibilidades. Hágalo especial. Preparar algo rico (que no sea una mera ingestión de alimentos), darle su importancia en el sitio y en el cómo. Hay que darle tiempo y que no sea atropellado. Evitar comer mientras se trabaja es decisivo porque la comida hace la función de pausa. Si tiene la posibilidad de comer acompañado, mejor, ya que socializa. La comida, en fin, también es fuente de placer y felicidad.

Por último, el Ejercicio Físico. Hacerlo de manera cotidiana y moderada (a no ser que nos preparemos para algo o sea nuestra pasión) ya que el cuerpo responde mejor a la rutina, primero, y no necesita que se le exprima, segundo. Con continuidad y moderación evitamos lesiones innecesarias. Si además establece rutinas conocerá mejor a su cuerpo, y éste le pedirá que lo ejercite. Los beneficios son enormes: sensación de fortaleza, resistencia y elasticidad, en fin, de salud. Cuidamos de nuestro futuro inmediato y más lejano, evitando lesiones o degeneraciones que se van gestando progresivamente. Pero además, da una sensación de confort mental. Produce desahogo y eliminación de tensión y toxinas, a la par que segregación de endorfinas. Tiene una labor de “descanso mental”: hace que nos olvidemos de nuestros problemas y de nosotros mismos durante un buen rato, lo cual es de agradecer. Además, puede tener un comportamiento lúdico y social, lo cual es tan importante como todo lo contado anteriormente.

Para finalizar, no hay que tomarse todo lo anteriormente escrito al pie de la letra. Habrá veces que nos lo saltemos, por carencia o exceso, pero eso, seguramente (si no es lo habitual) habrá tenido su razón de ser, y nos habrá traído también beneficios. Tan malo es no hacer como tomárselo demasiado en serio. Esto último se nota en el comer y el ejercicio físico, haciendo que algo saludable se convierta en una pequeña prisión de obligaciones.


Javier Gutiérrez Sanz
Psicólogo

jueves, 17 de noviembre de 2011

Guía Básica Para Fomentar El Bienestar Personal (I)




En este blog hablamos continuamente de cómo estar mejor con uno mismo y con los demás. Vamos a intentar hacer una lista de aspectos básicos que favorezcan ese estado satisfactorio.


La mayoría de las cosa que se van a enumerar, por no decir todas, son conocidas. Nada sorprendentes pero suelen ser eficaces. Son tareas o ejercicios que favorecen ese bienestar, por lo menos a la mayoría. Por supuesto, hay otras, que no vienen aquí, que son perfectas para otra gente, casi exclusivas de ellas mismas.  Seguramente nos dejaremos muchas en el tintero.

Es un buffet libre donde uno coge lo que guste, mucho, poco o nada. Es un ejercicio de refresco mental.

Otro aspecto importante es que no hay que tomárselo al pie de la letra, e incluso es bueno cambiar cosas y darle un enfoque personal. Estas sugerencias no son mandamientos, ni mucho menos.

Vamos a poner el acento en lo fisiológico, en lo social, y en lo personal o íntimo nuestro.

Lo fisiológico porque el cuerpo es vital para nosotros y si no lo cuidamos, nos hacemos daño. También porque el este es un reflejo de lo que nos sucede, y viceversa. Si estamos enfermos, nos entristecemos, nos enfadamos, etc., Si estamos deprimidos el cuerpo acaba acusándolo. Si nos estresamos, el cuerpo responde quejándose, las defensas bajan... Sólo hay que ver los síntomas psicosomáticos. Estar saludable afecta también a nuestra imagen y autoestima.  En mi opinión, el cuerpo, no es algo que nos lleva y trae, si no, que es uno mismo fusionado con nuestro sentir, aunque a veces no nos demos cuenta.

El aspecto social es vital, porque vivimos en sociedad y sin ella no seríamos lo que somos (para bien y para mal).Somos sociedad. Necesitamos a los otros, desde niveles muy básicos como a otros mucho más complejos. Somos lo que somos, entre otras cosas, porque tenemos a los demás como referencia.  Y viceversa. Nosotros influimos en lo que nos rodea. Es un doble canal de flujo constante. Como sea ese flujo condicionará como estemos y sintamos, por lo que es importante prestarle atención.

A nivel individual hay un campo enorme que mejorar. Crece la tecnología a pasos agigantados y seguimos con las mismas preocupaciones y carencias. Es necesario cuidar ese aspecto porque como nos veamos a nosotros mismos (y al mundo) influirá en nuestro bienestar. Nuestros pensamientos, nuestros sentimientos, nuestro proceder marcarán como es el grado de satisfacción.

En la siguiente entrada hablaremos de nuestro cuerpo.