Equilibrio

Equilibrio
A ser feliz, se aprende

lunes, 8 de abril de 2013

El ejemplo de los demás


Hay una película clásica que se llama Esta Es Mi Tierra, de Jean Renoir, donde se cuenta la ocupación nazi de un pueblo europeo. En el colegio de ese pueblo hay un profesor maduro (Charles Laughton) que vive con su madre, sobreprotegido e infantilizado por esta. No es respetado, excepto por una compañera y por su director. Es ninguneado por sus alumnos.

Él y su madre viven ajenos a todo lo que ocurre. No les gusta la ocupación pero no quieren problemas. A raíz de unos incidentes que le suceden a gente cercana se generará un cambio profundo en sus ideas y en su comportamiento, llevándole a un destino trágico pero admirable.

¡Qué complicado es entender por qué se da un cambio!, a qué razones obedece, por qué aparece en un momento y no en otros. A veces se da de manera voluntaria y otras de forma inconsciente. Cambios deseados fervientemente y otros indeseados.

En esta película, un personaje pusilánime se transforma en ejemplo para otros. Saca lo mejor de sí cuando nadie (ni él mismo) lo espera. Parte de este cambio viene por el ejemplo que da el director del colegio. Sin aspavientos ni proclamas. Simplemente con su comportamiento remueve algo dentro del profesor que le hará cambiar de actitud. Al final se intuye que el comportamiento nuevo del profesor motivará a  otros a actuar de manera diferente, especialmente a sus alumnos.

¡Qué importante es tener buenos modelos y más en estos tiempos! Hay que buscarlos pero mientras podemos intentar ser nosotros ejemplos para otros. Simplemente con nuestro quehacer cotidiano.

 

 

Javier Gutiérrez Sanz

Psicólogo

lunes, 25 de febrero de 2013

Las palabras


No soy lingüista pero creo poder afirmar que sin lenguaje no seríamos lo que somos. El lenguaje sirve para comunicarnos fundamentalmente pero no menos importante es su capacidad para crear conceptos, ideas, visiones sobre lo que somos y lo que nos rodea. Las palabras multiplican nuestros haberes. Expansionan nuestro cerebro. Además es capaz de crear belleza en sí misma y tener una influencia enorme sobre lo que sentimos.

De ahí lo importante de conocer y manejar adecuadamente el lenguaje, aspecto que cada vez se está quedando más abandonado y degradado. Pero eso es un tema para un blog de otras características.

De lo que quiero hablar es de cómo las palabras nos definen respecto a lo que sentimos y pensamos acerca de nosotros mismos, y por ende, a como actuaremos.

Nos definimos en cuanto como nos ven los demás y como nos vemos nosotros mismos en una ligazón de eterno retorno.

Dice Riikonen (1993) que hay palabras “vivas” y palabras “muertas”.

Las palabras “muertas” limitan a la persona a una manera de ser y actuar, por lo general, perjudicialmente. Así, los discursos sobre imposibilidad generan incapacidad. Igualmente, los de “no cambio” llevan  a definirse como una persona que jamás cambiará haga lo que haga. Estos autodictados se suelen llevar a rajatabla, y son autopredictivos. ¿Cómo va a cambiar alguien que cree que es imposible cambiar? Caería en una grave contradicción. Esto le imposibilitará a intentar cosas nuevas. Además es absurdo gastar energías en algo en lo que uno no cree que lleve a ningún lado.

Como decía antes, la visión externa de los demás y la propia van muy entrelazadas. Por ejemplo, si una persona proyecta una imagen de descontrol que es refrendada por una autoimagen similar, lo normal es que actúe como alguien sin control. La gente que me rodea me lo confirmaría por mis actos, lo cual consolidaría mi propia idea de que soy así, por lo que esperable es que siga actuando así, y crea que soy así sin remedio.

Las palabras “vivas” dejan puertas abiertas y dejan la posibilidad de cambio. La gente que es proactiva, que no se vence fácilmente suele usar un lenguaje más flexible y posibilista. Este discurso les hace intentar nuevas vías que pueden conducirles a resultados deseados. Este lenguaje unido a la acción revierte en sus emociones y en cómo se valoran a sí mismo.

Por otro lado, ese lenguaje muerto se puede redefinir en algo no tan rígido. Así un estado de decaimiento anímico se puede ver como un período de resistencia hasta que las cosas estén mejor o se aclaren un poco. O una historia de imposibilidad como una historia de búsqueda aún no concluida.

Nos puede venir bien hacernos preguntas del tipo ¿Cómo es posible que aguantes tanto tiempo así? ¿De dónde sacas esas fuerzas? ¿Con toda esa fuerza de voluntad que otras cosas podrías hacer? ¿Ha habido alguna vez que las cosas hayan sido distintas? ¿Qué hiciste para que fuese así? Etc.,

Este tipo de lenguaje nos lleva a plantearnos excepciones en una manera de ver las cosas de forma lineal y predeterminada. Estaríamos abriendo rendijas que podrían llevar a cambios, y a romper esa pauta de (mala) autopredicción.

 

Javier Gutiérrez Sanz

Psicólogo

 

 

 

jueves, 24 de enero de 2013

La Competencia



Viendo Melancolía de Lars Von Trier, me llamó la atención como una persona puede aparecer como descontrolada, sin rumbo vital, al amparo total de la ayuda de su hermana, y al contrario, como esta misma, se conduce bien en su vida, y además se encarga totalmente de la primera. A bote pronto, una se muestra totalmente incompetente y la otra perfectamente competente.

En la segunda parte de la película acontece una amenaza terrible de imposible solución. La actitud de la hermana desvalida se transforma en profunda serenidad y aceptación de lo que va  a suceder. La hermana competente pierde el control. Los papeles se invierten.

Creo que la gente se muestra competente según el escenario en el que esté y cómo valora sus capacidades acorde a esas demandas ambientales.

Me parece que es importante potenciar esas habilidades y fortalezas que sí que se dan, aunque sean pocas veces. ¿Por qué? Porque se pueden trasladar a otros ámbitos, y así, expandir nuestra propia competencia. Además nuestra autoimagen mejoraría y nos haría más fuertes ante los errores que podamos cometer.

Está claro que hay campos en los que no somos buenos, e incluso nulos, pero hay otros en los que hemos sido nosotros mismos los que nos hemos cerrado la puerta, sin atrevernos siquiera a llamar a esta.

Desarrollar más nuestra competencia puede servir para cruzar esa puerta que nos hemos negado a atravesar, y así ampliar nuestra autoestima. Por otro lado, nos protege de una crítica exagerada respecto a lo que no se nos da bien, haciendo que nuestra imagen global no se vea dañada porque no seamos buenos en determinadas cosas.

¿Qué se nos da bien? ¿Por qué? ¿Qué hacemos para que sea así? ¿Es magia o nosotros tenemos algo que ver?

Esta puede ser una buena manera de empezar a desarrollar nuestra competencia.

 

Javier Gutiérrez Sanz

Psicólogo

domingo, 9 de diciembre de 2012

La Verdad


 

“Juro decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad”
Esto lo hemos oído decir muchísimas veces. Creo que la mayoría estamos de acuerdo en que decir la verdad es algo bueno y necesario para nosotros mismos y para la relación con los demás. Genera confianza y predictibilidad. Básicos para emprender algo.
“Tiene que haber sinceridad entre los dos"
Esta también la hemos escuchado/dicho muchas más veces aún. Todos (o casi) estamos de acuerdo en ello. ¿Entonces por qué hay tantos reproches por el incumplimiento de esta afirmación? ¿A qué se debe?
Si casi todos mienten en mayor o menor medida, ¿puede que la mentira juegue un papel importante en nuestras vidas?
Me parece importante distinguir entre tipos de mentira, el grado, la intencionalidad y el contexto. En una broma suele haber algo de enmascaramiento y no tiene por qué ser malo. Tampoco es igual mentir acerca de un hecho importante que sobre algo doméstico. Por supuesto no es lo mismo que haya malicia detrás del engaño que buena intención (incluso si esta pueda llegar a ser igualmente desastrosa). Igualmente hay contextos en donde la mentira debería ser inadmisible, como en el ámbito científico, por ejemplo.
Otro apartado más delicado e intrincado es la mentira (en sus grados) a uno mismo. Unas pueden ser útiles para superar una situación complicada e incluso para sacar lo mejor de nosotros mismos, y otras pueden ser patológicas y tremendamente nocivas.
Pero volvamos a la función “útil” que tienen las mentiras. Si uno se para a pensarlo, hay una variedad amplísima de situaciones cotidianas en las que la mentira “pequeña” facilita una buena convivencia entre las personas. Desde el socorrido “Buenos días y gracias” hasta morderse la lengua sobre algo por el posible efecto negativo en el que tenemos delante.
Una verdad continua, ciega y sin límites adecuados haría nuestra vida muy dura y conflictiva. Esto no significa una defensa de la falacia. Creo que hay que cogerle el punto justo. La verdad cruda por norma, hace el entorno más hostil y susceptible,; por el contrario la mentira continua convierte nuestras vidas en un teatro donde nada es creíble y honesto.
Yo, personalmente, ¿creo en la verdad? Por supuesto que sí. Pero en toda y nada más que en la verdad, pues claramente no.
Voltaire comenta:
“La mentira es sólo un vicio cuando hace el mal; es una virtud grandísima cuando hace el bien. Sed más virtuosos que nunca. Hay que mentir como un diablo, no tímidamente, no por un tiempo, sino con audacia y siempre. Mentid, amigos míos, mentid; cuando llegue la ocasión os lo devolveré”
Yo no voy a tomar al pie de la letra lo que dice Voltaire, pero viene muy bien su tono desenfadado acerca de quitar hierro a la VERDAD (en mayúsculas).
Javier Gutiérrez Sanz

Psicólogo

martes, 27 de noviembre de 2012

<Éste es uno de nuestros despachos


El equipo profesional de AtenPsi Consulta de psicología en Pozuelo de Alarcón está integrado por Psicólogos, Neuropsicóloga y LogopedaSomos excelentes profesionales con amplia experiencia y en continua formación.



Nuestro ámbito de actuación es el siguiente:


  • Terapia individual para Adultos, problemas de ansiedad, estrés, ira, depresión, miedos, trastornos de compulsión... 
  • Terapias de pareja y familiares, 
  • Terapia infantil tanto clínica (Tda, depresión, ansiedad...) como educativa (dificultades de aprendizaje) y,
  • Logopedia.


 Aún así,
nuestra especialidad son las personas.


Si deseas visitar nuestros currículums, http://www.atenpsi.es/Curriculum_psicologos.htm

Si deseas informarte sobre los servicios que ofrecemos, http://www.atenpsi.es/servicios.htm

Nuestra filosofía de trabajo se basa en los siguientes pilares:

Servicio, profesionalidad, rigor, excelencia y respeto.


Las funciones básicas que un buen psicólogo debe cumplir son:

Escuchar, lanzar ideas, reflejar y acompañar.






A ser feliz, se aprende.

miércoles, 24 de octubre de 2012

Pero, ¿la gente cambia o no?


 

A menudo, en terapia los clientes se preguntan si es posible cambiar. O se quejan de que la gente de alrededor nunca cambiará.

Muchas veces se viene con una cierta desesperación y resignación de “que soy (o son) así, y esto nunca cambiará por mucho que lo intente”. Visto así, el panorama se torna sombrío.

 
En la terapia (y en la vida) se pueden dar dos tipos de cambio.

Uno es cuantitativo o llamado de Primer Orden. Es el mismo que se da cuando ponemos a calentar agua: sube de temperatura pero no hay ningún cambio molecular en el agua.

El otro es cualitativo o de 2º Orden. Siguiendo con el ejemplo anterior es cuando el agua bulle y se convierte en gas.

En las personas se pueden dar cambios de ambos tipos. 

Muchas veces el cambio de primer orden puede llevar  a que no demos con la solución adecuada a base de aplicar siempre la misma solución al mismo problema, como un padre que sistemáticamente castiga a su hijo cada vez que no hace algo bien, sin conseguir que el hijo mejore.  Aunque también es cierto que muchas propuestas no llegan a buen puerto porque no se insiste el tiempo necesario. Para otro tipo de tareas es necesario, como mejorar una habilidad.

Los cambios cualitativos producen modificaciones de más alcance, y para ello se necesita hacer algo distinto (aunque a veces sea pequeño), como, siguiendo con el ejemplo anterior,  premiar al niño lo que sí que hace bien, y no censurar cada una de las cosas que hace mal. Esto no garantiza los objetivos deseados pero aumentan sus probabilidades.

Otro aspecto curioso del cambio es el que hace referencia a las propias creencias acerca de aquel: el hecho mismo de pensar que es imposible cambiar puede condicionar poderosamente al no cambio, confirmando que, efectivamente es imposible cambiar.

Hay gente que dice que no cambia, que sigue siendo él mismo. Si uno mira atrás (teniendo cierta edad) verá que su vida y su parecer sobre muchas cosas sí que se han modificado, la mayoría lentamente. Es complicado darse cuenta de ello, porque hay un hilo conductor que da coherencia a nuestra identidad y nos hace reconocibles. Pero si uno mira como era cuando tenía 10,15, 20, 29, 40 años verá que las cosas no son iguales en muchos aspectos.

Esto es interesante porque hay personas que tienen miedo a cambiar no por ello mismo, si no por la pérdida de identidad; de dejar de ser ellos. Y el caso es que lleva cambiando toda la vida.

Nuestra función es facilitar ese cambio deseado, adecuándonos al ritmo que la persona necesita y pide, para que esas modificaciones se integren en el resto de la vida del individuo.

Salvo los cambios producidos por experiencias traumáticas o extremas, estamos evolucionando continuamente. Se producen cambios en nuestro físico, en nuestras ideas, en nuestro entorno. Si aceptamos eso, es probable que tengamos menos obstáculos a la hora de estar mejor con nosotros mismos.

 

Javier Gutiérrez Sanz

Psicólogo

 

martes, 26 de junio de 2012

Los archivos del fracaso y del éxito




A lo largo de la vida, uno va acumulando experiencias de todo tipo. Según la persona y sus circunstancias más o menos variadas.

Sin darse cuenta, la persona va formando una historia de su trayecto vital, y dentro de ésta, tiene un sitio reservado para unos archivos muy especiales. Los archivos de éxito y los archivos del fracaso.


Prácticamente, todos tenemos de los dos tipos. Dependiendo de lo que nos haya acontecido, uno será más grande que el otro. Pero no sólo depende de lo que nos haya ocurrido, sino de cómo hayamos interpretado y valorado esas experiencias para almacenarlas en uno u otro archivo.

Se dirá que una experiencia es buena o mala y punto, porque a la mayoría nos lo parece así. Pero también es cierto que las mismas generan múltiples y diversas conclusiones según quien las cuente. Así, una experiencia percibida generalmente mala por casi todos, para alguien concreto se puede tornar en algo bueno con el paso del tiempo, porque a la larga puede ser beneficioso y necesario para esa persona. También ocurre lo contrario. De hecho, los archivos  no son estáticos.

Hay, aparte otro aspecto interesante. Y es el modo en como los consultamos. Una persona que revisa con frecuencia los archivos del fracaso, y que se detiene mucho en ellos, es probable que configure una historia personal de fracaso y que le pueda condicionar a que la siga repitiendo, ya que, al fin y al cabo, es lo que recibe de continuo.

Si somos capaces de darles un uso adecuado, como aprender a sacar buenas conclusiones de ambos archivos, no sobredimensionarlos, y saber cerrarlos,  puede que nuestro futuro no se vea tan condicionado por estos.



Javier Gutiérrez Sanz

Psicólogo