Equilibrio

Equilibrio
A ser feliz, se aprende

martes, 2 de noviembre de 2010

2ª parte: El perfeccionismo

Decíamos en el anterior comentario sobre el perfeccionismo, que el perfeccionista es insatisfecho casi por naturaleza. Digo casi, porque puede parecer algo inherente a la persona. Puede que haya algo en la personalidad, pero el factor aprendizaje tiene mucho peso. Esto es, lo que se ha ido asimilando en nuestra infancia y adolescencia. Se ha ido aprendiendo a hacer las cosas de una determinada manera, y a esperar unas consecuencias concretas.
Así, una persona ha podido aprender en su entorno más inmediato que las tareas hay que hacerlas extremadamente bien. Eso era lo que se esperaba. Esto se puede convertir en una segunda piel de manera muy natural. La persona lo hace suyo.
Después,hay que hablar de las consecuencias de estos comportamientos que han reforzado el perfeccionismo: Si se hacían las cosas muy bien, podría venir el halago y el reconocimiento, y al contrario, si no se hacía excelente, se recibía la crítica o el desafecto. E incluso, haciéndolo bien, podría recibir comentarios, como “es tu deber”, o “está bien pero se puede hacer aún mejor”. Este tipo de consecuencias pueden ir moldeando una manera de ver y hacer, en la que ya no se necesita un evaluador, llamémosle, crítico, ya que esta figura pasa a ser la propia persona, que normalmente se juzga con incluso, mayor severidad. Y también puede que empiece a hacérselo a los demás.
El perfeccionismo puede implicar también la necesidad de control y prevención de imprevistos no deseados. Haciendo todo extremadamente bien, se limitan mucho las posibilidades de que se dé un error. El problema es el precio que se paga a cambio. Un excesivo celo a la hora de hacer las cosas, lleva a un gasto excesivo de energía, y el bajo nivel de tolerancia al error, que conduce a la frustración fácil.
Lo anterior puede desembocar en que se le dedique a determinadas actividades un exceso de atención y dedicación, limitando mucho a la persona y empobreciéndola, al no explorar y desarrollar otros ámbitos de su vida.

Javier Gutiérrez Sanz.
Psicólogo.

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