Equilibrio

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A ser feliz, se aprende
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martes, 6 de mayo de 2014

La terapia como acompañamiento


Se hace terapia básicamente para eliminar o minimizar el sufrimiento de la persona que acude a ella. Si es posible, esa reducción es bueno que vaya acompañada de un aprendizaje de habilidades para generar una autonomía de cara al presente y el futuro. Se hacen más cosas pero una que es vital es el acompañamiento del paciente.

La persona que busca nuestra ayuda muchas veces se siente sola respecto a ese problema. Ha intentado sin mucho éxito resolverlo y la ayuda del entorno ha resultado insuficiente. En muchos casos, el problema deriva en aislamiento. Ahí es donde el acompañamiento del terapeuta es crucial. Aparte de resolver el problema, va a haber una relación donde no se va a sentir solo, donde va a poder compartir sus sentimientos, sus pensamientos, sus inquietudes, preocupaciones, angustias…que seguramente no lo haya hecho de esa manera con nadie. Va a estar en un sitio donde no se va a sentir juzgado acerca de si hizo eso o lo otro mal, si es mala o buena persona…

Hay veces que la terapia sólo pide eso: que la persona se vea acompañada en ese tramo de su vida. Muchas veces hay problemas que se resuelven porque el entorno ha ido de la mano del que sufría. Únicamente necesitaba eso; no sentirse solo en ese trance.

Por eso es muy importante cuidar la relación terapéutica. No se trata sólo de estar ahí, si no que se haga con calidad. Esto es, comprensión, calidez humana, incondicionabilidad, empatía, etc.,

Muchas veces un buen acompañamiento marca la diferencia en un buen tratamiento.

Javier Gutiérrez Sanz

Psicólogo

miércoles, 8 de enero de 2014

¿Es un éxito que duren las parejas?


 
En las parejas uno de los  criterios que se suelen usar como baremo para saber si es exitosa es su duración en el tiempo. Cuanto más aguante, mejor. Nosotros como terapeutas muchas veces tampoco escapamos a eso. Si después de la terapia, la pareja dura mucho tiempo, podemos pensar que la terapia funcionó, sin pensar si lo que vino después fue bueno o malo.

Es cierto que actualmente muchas personas no valoran esto como algo prioritario viendo la experiencia de generaciones anteriores, que a falta de recursos legales, tenían que convivir con su conyugue hasta el fallecimiento de uno de los dos, aunque la convivencia fuese horrible. Pero también no deja de estar presente la idea de que cuando la pareja se rompe se siente como fracaso. Así muchas parejas mantienen mucho más tiempo de lo aconsejable una relación que no lleva a ningún lado, y que sólo produce dolor, por no enfrentarse a la posible sensación de derrota.

Hay que destacar que igual que una pareja dure mucho tiempo no significa que sea satisfactoria, bien es cierto que lo contrario también se cumple: las parejas más satisfechas tienden a prolongar más su duración por puro sentido común.

Muchas veces nos aferramos a ciertos conceptos preestablecidos como indicadores de éxito en las relaciones de pareja, y nos olvidamos de algo más esencial: ¿Qué me está ofreciendo esa relación independientemente de su tiempo de vigencia?

Javier Gutiérrez

Psicólogo